Crónica del concierto fin de gira de Andrés Suárez en el Palacio de Vistalegre

ANDRÉS SUÁREZ Y VISTALEGRE, COMPLEMENTOS DE UNA ENTREGADA EMOCIÓN

Entregado Palacio de Vistalegre en el concierto de fin de gira de “Moraima”, un trabajo que ha llevado a Andrés Suárez a viajar por toda España durante dos años y medio. Un fin de fiesta en el que el cantautor gallego dio a su público casi tres horas de la más sincera y apasionada emoción. | Por Cristina Hernández. Fotografías por Nuria Navarro.

Si alguien forma parte de Moraima que no cante, que lo grite”, invitaba un emocionado Andrés Suárez ante un ruedo embriago y entregado en este exitoso fin de gira. El Palacio de Vistalegre ya llevaba anunciando desde hace varios días el cartel de entradas agotadas, el presagio de una abrumadora y triunfante despedida de “Moraima”, el álbum que ha llevado a Andrés Suárez de cantar en Libertad 8 a llenar una plaza de toros. Un quinto disco que le ha servido a este joven de veintisiete años para hacer de la noche del pasado sábado el concierto más multitudinario de su carrera. Una cita especial para Andrés, pero también para su público, que desde muchos puntos de España se acercaron hasta Madrid para demostrarle el gran apoyo con el que cuenta. Un fin de gira que contó con invitados admirados por el propio anfitrión como Vanesa Martín, Javier Ruibal, Víctor Manuel e Iván Ferreiro.

Arrancando con el escenario a oscuras, las gaitas entonaban los primeros acordes de “No te quiero tanto”, el tema que abría esta emocionante fiesta, cantado con absoluta entrega y emoción por todo Vistalegre. Este concierto es de y para Madrid”, apuntaba un conmovido Andrés. “Que no os mientan, que no os engañen si podéis soñarlo podéis hacerlo. Gracias por llenar Vistalegre. Si estoy viviendo un sueño es gracias a vosotros.”, agradecía el cantautor antes de invitar a levantar las palmas con “Amores en el aire”.  Con Galicia en Madrid, la humildad y sencillez de este poeta de melenaza envidiable, sobresalió en cada tema, en cada palabra, en cada sentir que transmitía la atmósfera del escenario. “Me duele la piel de estar en tu espalda…” cantaba el gran coro de este concierto, un público que hacía de ese “Piedras y charcos” un impresionante recital.  

La espontaneidad y la autenticidad que trasmite Andrés, no sólo era perceptible en la actitud con la que interpretaba cada tema, sino también en las continuas palabras de agradecimiento que dedicó a su familia, a aquellos que han creído en él desde el principio y a todo su público. “Orgulloso estoy yo de vosotros y no al revés. Esta noche es el concierto más grande de mi vida. Esto es el motivo por el que me vine a Madrid con 20 años, ¡GRACIAS!”, compartía embriagado de felicidad antes de la canción “Vuelve”, otro de los temas que hizo del público un coro atronador que guiaba los versos de este precioso tema, y que dejaba al cantautor con la voz quebrada de la emoción.  También recuerdó a Julian, el dueño de Libertad 8, el bar en el que empezó todo, y por ello otro de los momentos que hizo romper en aplausos y vítores a Vistalegre fue cuando el gallego gritó: “Quiero hacer de esta noche un Libertad a lo grande entre amigos.”, y entonces llegó el turno de “Hay algo más”.

Un fin de gira en el que no faltaron personas admiradas por el protagonista de esta velada, y que enfatizaron el sentir conjunto de entusiasmo que impregnada el ambiente. La primera en compartir escenario con Andrés fue Vanesa Martín, con quien cantó “Esta vez, sí puedes” y a quién le dedico palabras tan de poeta como “Al doblar el mapa parece que nos conocemos de toda la vida. Ella es la voz que más me duele y más me gusta”. Por su parte, la cantante malagueña le correspondió destacando que “desde que le conocí el también me duele a mí”.

La presentación del compañero con el que cantó “Aún te recuerdo” provocó un divertido momento. Con absoluta naturalidad Suárez explicaba en su presentación como Javier Ruibal era uno de sus maestros, una de las cintas que le ponía su padre. Ruibal no dudó en señalar: “es un orgullo ser una cinta que se sube a un escenario.”. 

Recordaba a sus abuelos antes de invitar al escenario a uno de los grandes de nuestro país. “Me imagino que pensarían ellos verme cantando con él”, se preguntaba emocionado antes de aparecer Victor Manuel, con quién cantó “Rosa y Manuel”, un tema dedicado al alzheimer que hizo contener la respiración a todos los asistentes e hizo brotar las lágrimas al propio Andrés por tal increíble momento.

Faltaba el cuarto invitado, un genio, el genio Iván Ferreiro del que Suárez destacó su disposición a la hora de ayudar a todo el mundo. Dos voces que entusiasmaron a todos cantando “Seis caricias”.

“Todas las canciones que canto las besé“, así se dirigía a sus preciosas composiciones, letras basadas en hechos muy reales que configuraban la playlist de este concierto, completada por “Así fue”, precioso tema que tocó únicamente acompañado por su guitarra, al igual que “Tengo 26”, canción que dedicaba a los que habían trabajado en este disco y los que iban a trabajar en el siguiente. “Benijo”, “Más de un 36”, “Te doy media noche”, “Como llueve en Sevilla”, “La vi bailar flamenco” – canción con la anunciaba que el viaje empezaba ahora y que lo mejor estaba por llegar – y “Necesitaba un vals para olvidarte”.

Él y el estado morriñesco en el que vive, como señalaba el propio Andrés, marcó – más si cabe- la recta final del concierto. “No soñé tan fuerte, no fui tan ambicioso. Gracias por la mejor noche de mi vida”, indicaba antes de arrancar un bis con cuatro maravillosas composiciones: “Números Cardinales”, “Perdón por los bailes” – tema con el que pidió cantarle a su amigo Pablo Milanes, que debido a encontrarse en Cuba no pudo acompañarle esa noche-, “360 días” (Hace un año) y “Lo malo está en el aire”, la canción que marcó el fin de una noche inolvidable. 
Un adiós a “Moraima” que cierra una etapa, pero que sin apenas tiempo para descansar sirve para dar el pistoletazo de salida que ha empezado este lunes Andrés y su banda: la elaboración de un sexto trabajo que ya todos estamos deseando de escuchar, disfrutar y sentir.  
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