Crítica de "50 SOMBRAS, EL MUSICAL", dirigido por Jesús Sanz-Sebastián

DA RIENDA SUELTA A TU DIOSA INTERIOR DISFRUTANDO DE “50 SOMBRAS, EL MUSICAL”


Guarradas por doquier y diversión por doquiar en “50 Sombras, El musical”, el espectáculo que adapta la novela erótica que ocasionó el big bang vaginal en las mujeres de todo el mundo, es una recomendable apuesta teatral con la que divertirse disfrutando de las artes amatorias de Christian Grey en el Teatro Nuevo Apolo. | En Cristina Hernández

A día de hoy todo el mundo conoce la historia de la famosa trilogía erótica de E.L.James. Para todos y todas Christian Grey es ya el terror de noviazgos, matrimonios, tríos y solteras embravecidas, y de ellos trata esta producción que llega de Brodway, de los fogosos lectores que andan repartidos por todo el mundo. La historia de amor y sexo que más sofocos ha ocasionado allá donde han sido leídos los subiditos tomos de la saga tres rombos que ha revolucionado hormonas desconocidas a todo aquel que “por curiosidad” la ha ojeado, puede disfrutar de una sensacional adaptación y divertidísima visión de un Christian Grey machito ibérico version.

Dirigido y adaptado por Jesús Sanz-Sebastián, con dirección musical de Guillermo González y coreografías de Yolanda Ambrosio, “50 sombras, El musical” es una apuesta teatral realmente sobresaliente. Y es que, el fuerte reclamo del título no es más que un complemento ante el derroche de talento y excepcional conjunto con el que los espectadores revivirán todas las sensaciones, pensamientos y esa pasión desenfrenada de Anna y Christian a través de una puesta en escena inteligente basada en el minimalismo y la sencillez para hacer del talento de su reparto el foco y fuerte de esta, insisto, fantástica propuesta teatral. Sin nada que envidiar al exitoso montaje original de Brodway, este musical es un MUSICAL en el que todos cantan y actúan, algo que suele olvidarse en muchas ocasiones, y en el que el cante, el baile, el cuero y el poco decoro dan forma a este fenómeno escénico con cuya entrada Grey promete hacerte una guarrada.

La premisa que utiliza este espectáculo para presentar a la bomba de sombras impuras, es a través de un club de lectura que forman las tres protagonistas del musical, Pam, Carol y Bea. Y es que, cuando Pam lleva a sus reuniones el bestseller “50 sombras de Grey”, disfrutará junto a Bea con las escenas subidas de tono, pero Carol, recién separada, se muestrará más reticente. A través de números musicales, de entradas y salidas, y de un juego de luces que ambienta cada atmósfera según el grado de intensidad sexual, conoceremos como este trío da rienda suelta a su diosa interior de la mano de Annastasia Stell, Christian Grey y compañía.

Lo ordinario del lenguaje se convierte en un punto extraordinario de este montaje. Las jocosas letras de los pegadizos temas que forman la BSO de esta comedia musical son otro de los elementos más destacables, son canciones que te harán ejercitar los abdominales – pero ojo con las que tengan el suelo pélvico escacharrado, porque pueden sufrir un tsunami vaginal para enmarcar- y que configuran una playlist con un variado abanico de géneros musicales demostrando con ello la versatilidad vocal de sus artistas. Momentazos álgidos a lo largo de un guión en el que también se pueden identificar un cierto guiño a “El fantasma de la ópera” y pildoritas críticas sobre el nivel requerido para titularse en periodismo o el nivelón de los nuevos éxitos literarios.   

Pero si “50 Sombras. El musical” es una absoluta genialidad, si considero que es una recomendación teatral de cinco estrellas, es por el reparto, entregado en CUERPO y alma, encargado de hacernos disfrutar de esta historia. Sus ocho actores están soberbios: María Blanco (Pam), Mª José Santos (Bea) y Celia Vergara (Carol) forman un hilo conductor excepcional con quienes llegar a aprender nuevos usos de una minipimer; Sergio Arce – Elliot Grey y bailarín- y Eva Manjón – Cover de Anna y bailarina-, los cuerpos del delito, complementan de manera visual el toque sensual de esta tórrido romance; sensacional el rebujito de José, cuyo arte flamenco que invade a Ángel Padilla configura un personaje tremendamente divertido; Teresa Abarca, una extraordinaria parodia de Anastacia Steel; y por último, la guinda de este picante pastel es de medalla de oro: el sex simbol ibérico de Miguel Ramiro está por encima de soberbio interpretando a un Christian Grey para firmar contratos sin cuestionar.  

Las cosas no son blancas o negras, obviamente son grises, y si no lo sabíais tenéis hasta enero para descubrirlo y dar rienda suelta a vuestra diosa interior en el Teatro Nuevo Apolo. Amigas, el mundo se va a calentar, ¡abre tu mente ya!

:: “50 Sombras, El musical”, dirigido y adaptado por Jesús Sanz-Sebastián, puede verse hasta el 11 de enero de miércoles a domingo en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid. Más información y entradas en: www.50sombraselmusical.es

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Crítica de "50 SOMBRAS, EL MUSICAL", dirigido por Jesús Sanz-Sebastián